martes, 14 de abril de 2015

Formación y progreso

Tanto la implantación de los Proyectos como el progreso de los mismos están directamente relacionados con el modelo de gestión de la Organización. Desde hace unos años el Colegio Unamuno viene desarrollando proyectos que le consolidan como Centro de Alto Rendimiento Formativo, pues la Formación que los alumnos reciben en él se produce como consecuencia directa de un trabajo que se realiza al más alto nivel de rendimiento por su personal.  

Mantener este nivel de rendimiento laboral para ofrecer la mayor Calidad en la Formación de los alumnos, requiere un esfuerzo muy importante, tanto desde el propio Centro como desde el equipo humano que lo constituye. Sin este esfuerzo realizado en un entorno de interacción colaborativa no se produce el progreso necesario para mantener el nivel de Calidad que actualmente ofrecemos, pues, parafraseando a José Cabrera: “Si siempre hacemos lo que siempre hemos hecho, siempre conseguiremos lo que siempre hemos conseguido”. Es por ello que el progreso es un imperativo esencial para evitar quedar obsoletos en una sociedad que no espera a nadie y que está en constante cambio, y es así como la implantación de los proyectos que llevamos a cabo, unido a la formación de personal y a un entorno colaborativo de gestión, constituyen un valor añadido y diferencial que nos hace ser un Colegio de Prestigio y Élite Formativa.

Entender el progreso desde la Formación de Personal y los entornos Colaborativos, supone centrarse no tanto en la creación de nuevas ideas, sino más bien, en librarse de las viejas, en salir de la zona de confort, en abrirse al cambio, en pensar que el estancamiento en el tiempo hace mella y facilita que las prácticas profesionales queden obsoletas, por lo que necesitamos re-pensar y re-actualizar dichas prácticas mediante la formación y la aportación compartida, pues son estas prácticas profesionales de aplicación las responsables de la obtención de resultados en la Formación Humana Integral que reciben nuestros alumnos.

Formación y adaptación al cambio

La formación continua constituye un elemento de gran calado en cualquier organización, máxime si pensamos en las circunstancias que nos rodean y en la velocidad vertiginosa a la que transcurren los acontecimientos: globalización de recursos, colaboración masiva, aprendizajes colaborativos, entornos redárquicos, nativos digitales con elevado dominio de las tecnologías, etc. Todos estos acontecimientos requieren de un proceso de adaptación al cambio y de formación para mantener y aumentar el nivel de exigencia y rendimiento que cada vez más requieren las organizaciones.

Las acciones formativas integradas en los planes de formación deben aportan los conocimientos teórico-prácticos necesarios para adquirir las competencias que permitan una adaptación a las nuevas circunstancias, no debiendo responder únicamente a las demandas sobre necesidades formativas que se observan en nuestro personal o que son planteadas por ellos, sino que deben orientarse a modificar la concepción de los esquemas actuales de funcionamiento, ya que si se sigue haciendo lo que siempre hemos hecho, seguiremos consiguiendo lo que siempre hemos conseguido, y los nuevos tiempos requieren abandonar las viejas ideas para aceptar las nuevas, requiere un esfuerzo por salir de nuestra "zona de confort" para aumentar nuestra vista sobre el horizonte, y es que "la adversidad despierta talentos que en la prosperidad hubieran permanecido dormidos".

Un plan de formación eficaz debe contemplar, a modo de metas u objetivos:

·         Mejorar la Práctica Profesional influyendo directamente sobre los distintos niveles competenciales, orientando dicha práctica hacia la consecución de una mayor Calidad en el desempeño.
·         Promover el Desarrollo Profesional mediante la conciencia de un proceso de mejorar continua en la propia praxis.
·         Producir mayor Conocimiento favoreciendo y valorando la diversidad, la innovación y la experimentación conjunta.
·         Proporcionar Estrategias y Recursos adaptados al contexto para realizar una práctica profesional acorde a las necesidades requeridas.
·         Evaluar el Grado de Competencia Profesional con el fin de detectar las necesidades de capacitación.
·         Adaptar la Planificación de las acciones formativas en función de la detección de necesidades de capacitación profesional.
·         Determinar el grado de consecución de las Competencias requeridas y de la adaptación a los Cambios que afectan a la organización.

      Las acciones formativas que constituyen los planes de formación no deben limitarse a la transmisión de conocimientos de forma exclusiva, como se ha estado haciendo de forma generalizada, sino más bien deben re-inventarse y diseñarse atendiendo a los cambios socio-culturales y tecnológicos que están modificando las formas de entendimiento del entorno, de comportamiento relacional y de adquisición de conocimientos.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Algunos conceptos de la P.P

En este post pretendo dar a conocer algunos de los conceptos relevantes utilizados en la práctica psicomotriz, como son:

·   La actividad motriz espontánea manifestada a través de la su expresividad motriz: los niñ@s se expresan sin cohibiciones, pueden mostrarse tal como son y hacer aquello que desean. No se les coarta el placer de la acción deseada. No hay una reacción coercitiva de dirección de su deseo. No se trata tampoco del “todo vale”, hablamos de libertad y autonomía psicomotriz, de expresividad espontánea. Asumimos y acogemos el deseo de hacer y lo acompañamos en su  evolución hacia las finalidades y objetivos generales de la práctica psicomotriz. En palabras de Aucouturier <<la expresividad motriz es la manera que cada niñ@ tiene de manifestar el placer de ser él mismo, de construirse de una manera autónoma y de manifestar el placer de descubrir y de conocer el mundo que le rodea>>.

·    El juego como contenido para el aprendizaje y el desarrollo: el juego es sí mismo la esencia tras la que se muestra el niñ@. Es su herramienta fundamental a través de la cual “es”, se muestra, se manifiesta, se relaciona, en definitiva, herramienta de construcción y estado natural de disposición. Para Nuria Franc <<el juego es algo así como el “estado natural” del niño durante bastantes años y es a través suyo que va desarrollando sus capacidades. A través suyo “pone en juego” permanentemente su globalidad, todo su ser>>.

·  Establece un dispositivo espacio-temporal con referencias fijas y permanentes que aportan estructura y seguridad: posibilita un itinerario enmarcado en un espacio y un tiempo (pedagogía de las fases sucesivas) que atiende a la diversidad de los niñ@s, a la dimensión global y a su desarrollo madurativo.

·    Privilegia la relación como medio a través del cual se favorece la comunicación y el aprendizaje recíproco con los demás.

·  Establece una tecnicidad que se concreta en un sistema de actitudes y de acciones que favorecen el ajuste y la comprensión del psicomotricista a la acción del niñ@, permitiendo crear las condiciones más favorables de seguridad afectiva para que pueda vivir su expresividad motriz mediante la actividad motriz espontánea.

Se trata de una práctica abierta en constante evolución, que tiene como fin último ayudar al niñ@ en su proceso madurativo. Tal y como señala Parellada <la práctica psicomotriz es una manera de entender a los niñ@s, de reconocer su modo de estar en el mundo, y de favorecer su proceso de crecimiento, y se va modificando y enriqueciendo en la medida en que vamos ajustándonos a la comprensión de todo ello>.

Breve Reflexión: Convicciones y Circunstancias

La vivencia que se tiene en el encuentro con uno mismo, es una parada en el caminar, una disminución de la velocidad a la que nos lleva el d...